Y bien, aquí estoy, vengo del sector desde hace unos años atrás, de trabajar en otras comercializadoras que trabajaban para grandes grupos promotores como Metrovacesa, y de ahí, como dice el refrán: “quien siembra, recoge”. Pues ese es mi caso, yo no sólo iba a muchisimas ferias inmobiliarias a currar, donde al llegar al stand que iba a ser tu casa los próximos cinco días, vinieras de la ciudad que fuese, te convertias en una compañera más, sino que te ponías la camiseta de EQUIPO y VENDÍAMOS. Y en esos cinco días, como en tu casa, las personas que allí estaban se convertían en tu pequeña familia, y te lo pasabas muy bien.
Digamos que fue una etapa espectacular. De cuando acabó me quedaron los buenos momentos, las risas, las cenas, el compartir con otros tus logros, y además “engordar” tu agenda de teléfonos:
- A ver, dame tu número Maite.
- ¡Listo! ¡Grabado!
Y así, sin darte cuenta y sin pensarlo, tienes a Maite, a Noemi, a María, a Susana, a Rafa, a Bart, etc, etc, etc, no solo de una feria, sino de tu paso por esta etapa.
Pasa el tiempo y de pronto te suena el teléfono un día, y el que aún tú sin saberlo va a ser tu jefe, te llama para preguntar por tu salud, y por si quieres unirte a su equipo, que confía en ti, que quiere que estés ahí y tú dices “uahhhhhhhhhhh” me llamó a mi, y eso que siempre decía en las ferias que era una loca, la alegría de la huerta andaluza, pero una LOCA. (Os confesaré que sigo igual. je je je)
Y tras esa llamada, te reúnes, ves como te cuenta con ilusión su proyecto, y te comprometes. ¡YA ESTÁ, HECHO!
Pero lo curioso, es que ahora hace dos años de esto y madre mía, no me había dado cuenta ¡qué fuerteeeeeeeeeeeeeeeeeee! (como dice la “Carretero”.)
Lo que no os he dicho es que cuando acepté, mi agenda comenzó a “engordar de teléfonos otra vez”. Ahora soy muy feliz, tengo más amigos, aún conservo los que ya tenía y sigo haciendo nuevos. ¿Se pueden pedir más cosas? Mi jefe a esa pregunta diría, “Si Rosa, más ventas” je je je. Y claro que sí, jefe, por eso seguimos luchando. A veces se nos va esa fuerza, te sientes débil, pero un día dices !NOOO¡ !YA! Y te ves con fuerzas de nuevo.
Mi resumen y para terminar es que malo en este trabajo hay como en todos, estamos señores de cara al público, y hoy no solo es difícil como siempre batallar con el cliente, sino que necesitamos encontrar a ese cliente, que nos necesita tanto a nosotros, como nosotros a él, y lo bueno os lo digo de corazón, es mi AGENDA DE TELÉFONOS, porque no son sólo números, SON MIS AMIGOS.









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